Criticalia - Enrique Colmena
La primera parte de este ahora díptico (que, me temo, será al menos trilogía, a poco que esta segunda parte funcione en taquilla) recaudó en todo el mundo la bonita cifra de 572 millones de dólares, motivo principal, y yo diría que único, para que se haya hecho una segunda entrega, esta que nos asuela ahora, más de lo mismo que en la primera, con algunas matizaciones no especialmente sustantivas.
Si acaso, aquí lo más llamativo es que nuestro héroe a pilas, como titulábamos la crítica de la primera parte, cuando se ve venir la Parca de frente, como consecuencia de niveles de veneno en sangre incompatibles con la vida humana (como afirma el pedante eufemismo cuando se quiere decir que el sujeto en cuestión está fiambre total), se da a lo que posiblemente haría buena parte de la población en tal tesitura: se corre una juerga de campeonato. Y ahí es donde está la que quizá sea la única escena que perdurará de este (por lo demás) olvidable y ruidoso armatoste: ver Leer más La primera parte de este ahora díptico (que, me temo, será al menos trilogía, a poco que esta segunda parte funcione en taquilla) recaudó en todo el mundo la bonita cifra de 572 millones de dólares, motivo principal, y yo diría que único, para que se haya hecho una segunda entrega, esta que nos asuela ahora, más de lo mismo que en la primera, con algunas matizaciones no especialmente sustantivas.
Si acaso, aquí lo más llamativo es que nuestro héroe a pilas, como titulábamos la crítica de la primera parte, cuando se ve venir la Parca de frente, como consecuencia de niveles de veneno en sangre incompatibles con la vida humana (como afirma el pedante eufemismo cuando se quiere decir que el sujeto en cuestión está fiambre total), se da a lo que posiblemente haría buena parte de la población en tal tesitura: se corre una juerga de campeonato. Y ahí es donde está la que quizá sea la única escena que perdurará de este (por lo demás) olvidable y ruidoso armatoste: ver a Iron Man, con toda su parafernalia de armadura multicolor de hojalata cara y sus rayitos láser y mandangas semejantes, borracho como una cuba y jugando al tiro al plato con las bebidas de los colegas de juerga, es seguramente una escena que debería haber sido calificada “X”, porno duro total…
Hay una cierta insistencia últimamente en hacer de los superhéroes gente corriente, con todos los defectos de Juan Nadie. En ese caso cabría preguntarse, ¿qué carajo de superhéroes son estos, que caen en lo mismo que el resto de los mortales? En la eclosión del género, a partir de 1978 con el primer “Supermán” de Richard Donner, las únicas debilidades que se le permitían al héroe de Krypton era, en todo caso, aparecer como un bobo mientras se calaba las gafas de Clark Kent, y mantener las pudorosas distancias con su novia Lois Lane, en un idilio que tardaría bastante en pasar por el tálamo. Las sucesivas entregas de otros superhéroes como Batman fueron progresivamente haciendo cada vez más humanos a los protagonistas, en una estrategia que seguramente busca la identificación del espectador con el hombre-que-todo-lo-puede, pero que erosiona considerablemente la imagen de “deus ex machina” del personaje.
En esta “Iron Man 2”, entonces, se da una vuelta de tuerca al tema y aquí lo vemos ya como un beodo con ganas de farra (aunque en cuestiones sexuales este tío sigue siendo como un monje budista…), pero poco más hay: en todo caso, la aparición de un villano bastante potable, un Mickey Rourke que utiliza su rostro devastado para configurar un bellaco caucásico con mucha mala leche y algún detalle irónico, convertido en una especie de feriante con látigos que haría las delicias de Endesa (la de watios que gasta el tío…). Gwyneth Paltrow interpreta a la secretaria/presidenta/novia del protagonista, con la rara virtud de hablar constantemente a la vez que su jefe, de tal manera que no conseguimos enterarnos de ninguno de sus parlamentos. Scarlett Johansson hace verosímilmente de espía de rotundas curvas, aunque cuando se pone a repartir estopa a destajo la credibilidad baja considerablemente…
La dirección de Favreau es, como en la primera parte, ostentosa, aparatosa y churretosa: impersonal, arbitraria, con frecuentes errores de planificación... lo fía todo al ruido y la furia (nada que ver con Faulkner, sino con el ruido que deja sordos y la inútil furia de los efectos infográficos, cada vez más exagerados, cada vez menos creíbles), consiguiendo con ello aturdir al espectador, que seguramente es lo que busca, para que no piense en el pedazo de gato que le están dando, en lugar de la primorosa liebre que supuestamente le prometían….
Fuente: Criticalia - Enrique Colmena El Multicine.com - Javier Lacomba Tamarit
Y es que los responsables de una franquicia como esta, tras una primera parte en la que siempre tienen como tabla de salvación el desarrollo del origen y motivaciones del personaje se encuentran con el pavoroso e inevitable ¿Y ahora qué?
Y la opción que escoge el encargado de la adaptación (El actor Justin Theroux, una elección sorprendente, ya que tiene muy poca experiencia en estas lides... y se nota) es la de potenciar el humor y el espectáculo en detrimento del acierto en los diálogos y en la caracterización de los personajes. Inspirándose en cierta manera en las sagas del cómic “El demonio en una botella” y “Armor Wars” la historia se centra en las consecuencias del conocimiento público de la identidad del hombre tras la máscara de Iron Man, Tony Stark.
Así, se nos sirve una sucesión de escenas divertidas, resultonas y espectaculares, apoyadas por una música de AC DC que le va como anillo al dedo al proyecto, y por unos efectos especiales a gran altur Leer más Y es que los responsables de una franquicia como esta, tras una primera parte en la que siempre tienen como tabla de salvación el desarrollo del origen y motivaciones del personaje se encuentran con el pavoroso e inevitable ¿Y ahora qué?
Y la opción que escoge el encargado de la adaptación (El actor Justin Theroux, una elección sorprendente, ya que tiene muy poca experiencia en estas lides... y se nota) es la de potenciar el humor y el espectáculo en detrimento del acierto en los diálogos y en la caracterización de los personajes. Inspirándose en cierta manera en las sagas del cómic “El demonio en una botella” y “Armor Wars” la historia se centra en las consecuencias del conocimiento público de la identidad del hombre tras la máscara de Iron Man, Tony Stark.
Así, se nos sirve una sucesión de escenas divertidas, resultonas y espectaculares, apoyadas por una música de AC DC que le va como anillo al dedo al proyecto, y por unos efectos especiales a gran altura, especialmente en lo que se refiere a la fidelidad de las armaduras de Iron Man y War Machine, a las que sólo podría ponerles el pero de ese extraño chirrido que emiten en cada movimiento para que sean una reproducción exacta a las de los cómics.
Es sin duda espectacular el reparto con el que se ha contado para esta continuación. Por un lado repiten un Robert Downey Jr que demuestra ser una vez más un maestro del gesto y de la mirada a la hora de componer un personaje a su medida y a la medida de su capacidad para forma de actuar tan libre y tan poco dada a demasiadas ataduras en la dirección de actores.
Jon Favreau lo sabe, y sabe dejar hacer a la estrella principal de la función. El elenco femenino está mucho más rezagado en el desarrollo de sus personajes, con una menos activa en la acción Gwyneth Paltrow, que se ve bastante eclipsada por una Scarlett Johanson que, reconozcámoslo, en esta cinta luce palmito y poco más. (Por cierto, Jon Favreau, que repite papel como Happy Hogan se reserva, en un alarde de imparcialidad como director, la práctica totalidad de las escenas con su personaje de “Viuda Negra”)
Todo ello sin olvidar a los aquí bastante desaprovechados Don Cheadle y Mickey Rourke (Especialmente el primero, resulta bastante desconcertante ver al intérprete de “Hotel Rwanda” tan a medio gas) y un inmenso Sam Rockwell en un papel con tintes excesivamente humorísticos y que provoca que el temible (en el cómic) y carismático Justin Hummer se transforme en la pantalla en un personaje de chiste. Tiemblo en lo que hubiera ocurrido si se hubiera contado con un actor de menos talento que el señor Rockwell para salvar la papeleta.
Pero hay que reconocer que Jon Favreau, pese a lo comentado, sabe manejar una fórmula que sabe que le da resultado, y realizar un entretenimiento muy digno, que nos va sumergiendo en un Universo Marvel de celuloide y nos lleva de la mano hacia la esperada “Vengadores” del año 2012 (Atención a la escena "extra" tras los créditos) a través de un Samuel L. Jackson que llena la pantalla en sus escasas apariciones en un metraje que provocará pocos bostezos, pero también pocas sorpresas.
Fuente: El Multicine.com - Javier Lacomba Tamarit El Multicine - Fernando Cobo
Tras un inicio de comentario sumamente eufórico, habrá que decir que Iron Man 2 se hizo más con los ojos en Los Vengadores que en Iron Man 3 (e incluso en su primera entrega del año 2008). El argumento del millonario Tony Stark, que crea un traje de tecnología avanzada que le permite volar, lanzar impulsos de energía y un sinfín de cosas más. El gobierno trata de que comparta su creación para el ejército, pero él no quiere por temor a que sea utilizado para oscuros fines. Muchos personajes nuevos: Rhodes ya se desvela como Máquina de Guerra, Viuda Negra (Scarlett Johansson) o Whiplash (Mickey Rourke). Incluyendo numerosas pinceladas que harán las delicias de los seguidores del universo Marvel.
Se nota el lógico avance en la tecnología de los efectos visuales. La cinta es atractiva pero tal vez pueda adolecer de contar con una historia algo tibia y que se disuelve en algunos derroteros inciertos. Insisto, eso es un "pero" muy pequeño si tenemos en cuenta el gran produ Leer más Tras un inicio de comentario sumamente eufórico, habrá que decir que Iron Man 2 se hizo más con los ojos en Los Vengadores que en Iron Man 3 (e incluso en su primera entrega del año 2008). El argumento del millonario Tony Stark, que crea un traje de tecnología avanzada que le permite volar, lanzar impulsos de energía y un sinfín de cosas más. El gobierno trata de que comparta su creación para el ejército, pero él no quiere por temor a que sea utilizado para oscuros fines. Muchos personajes nuevos: Rhodes ya se desvela como Máquina de Guerra, Viuda Negra (Scarlett Johansson) o Whiplash (Mickey Rourke). Incluyendo numerosas pinceladas que harán las delicias de los seguidores del universo Marvel.
Se nota el lógico avance en la tecnología de los efectos visuales. La cinta es atractiva pero tal vez pueda adolecer de contar con una historia algo tibia y que se disuelve en algunos derroteros inciertos. Insisto, eso es un "pero" muy pequeño si tenemos en cuenta el gran producto de entretenimiento ante el que nos encontramos. Porque eso es Iron Man 2 ¿no es así?
Fuente: El Multicine - Fernando Cobo
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